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Ayudándolo a superar su dolor

Mientras Usted trabaja sobre el camino a seguir para superar su pérdida, también necesita comprensión, información y asistencia. Sea paciente con Usted mismo. Anímese a buscar ayuda si fuera necesario. No tenga miedo de pedir ayuda. Un amigo que lo escuche sin críticas ni juicios posiblemente será su mayor fuente de consuelo en este momento. Cuando Usted no sea capaz de encontrar alguien que lo escuche, escriba en un diario sus sentimientos.

Puede ser que en estos momentos no le parezca posible, pero la vida puede tener sentido nuevamente. No espere ser el mismo de antes. Ni tampoco pensar tontamente que el tiempo lo sanará. Sanar no es un suceso pasivo ni ocurre inmediatamente después del funeral. Es un proceso gradual. La recuperación ocurre si Usted se permite expresar sus sentimientos.

Así como su vida ha cambiado a causa de esta pérdida, también Usted cambiará personalmente. El dolor cambia. Usted puede tratar de evitarlo y resistirse a moverse con la marea de la vida. Pero el cambio puede crear una nueva plenitud, más valores significativos, un conocimiento más profundo de uno mismo y una apreciación de la vida en todos sus aspectos.

Dolor es una palabra simple que describe la respuesta natural que tenemos cuando nos enfrentamos a una pérdida. De todas maneras el proceso del duelo no es tan simple. Cuando Usted está sufriendo, sus reacciones pueden ser complejas, atemorizantes, frecuentemente desconcertantes y, a veces, incomprendidas por los demás.

La muerte no es la única pérdida que nos puede causar sufrimiento. La pérdida de la salud, de la juventud, de un trabajo, de la autoestima, del matrimonio, de algún objeto precioso o una amistad especial, son algunas de las pérdidas a las cuales nos tendremos que enfrentar durante el transcurso de nuestras vidas. Mientras aprendemos a lidiar con nuestra pérdida y a adaptarnos a esta nueva situación podemos atravesar por muchos cambios de humor, sentimientos diferentes, comportamiento extraño. Incluso podemos llegar a cuestionarnos nuestras creencias espirituales. Este es el dolor en toda su manifestación.

No hay ninguna manera correcta o incorrecta de atravesar por este proceso ni ningún tiempo establecido a seguir, pero podría ayudar el reconocer algunas características especiales del sufrimiento. Esto puede ayudarlo a enfrentarse con sus sentimientos, tan intensos y poco familiares como estos pueden llegar a ser.

Inicialmente, este estado de ensañamiento e incredulidad lo protegen del intenso dolor y del tremendo impacto de lo que ha sucedido. Usted está sorprendido de que el mundo siga girando cuando su propio mundo parece haber sido sacudido.

Pero en estos días, semanas y meses por venir Usted se enfrentará con una gran cantidad de reacciones. Algunas de las reacciones siguientes pueden resultarle familiares: tristeza, depresión, rabia, culpa, arrepentimiento, pensamientos tales como ¿Por qué a mí?, resentimiento, poca concentración, falta de interés, miedo y ansiedad, alejamiento de las actividades sociales, etc.

Físicamente el cuerpo puede dolerle a causa de la tensión. Usted puede tener dolores estomacales, dolores en el pecho, jaquecas, náuseas, falta de apetito, poca energía, somnolencia y pesadillas. También puede agregarse al problema la susceptibilidad a diferentes virus, úlceras y salpullido.

Muchas reacciones pueden hacerlo cuestionarse acerca de su salud mental: alucinaciones, ver la cara de la persona amada en una multitud de gente, llorar cuando escucha alguna canción que le resulta familiar o el olor de su perfume favorito, atesorar las pertenencias de la persona fallecida. Querer proteger a la persona amada del frío del cementerio o, incluso querer morir, pueden ser algunos pensamientos perturbadores, pero también a menudo son descriptos como normales por aquellas personas que han pasado por lo mismo.

Sea cauteloso. El dolor no puede evitarse o ser curado con ayuda de píldoras. Los tranquilizantes pueden amortiguar el dolor pero la realidad y los sentimientos más profundos no pueden ser evadidos para siempre. De todas formas un chequeo médico sería aconsejable.

De igual manera, actividades que lo distraigan tales como mudarse de casa, tomarse unas vacaciones, mantenerse en extremo ocupado o beber en cantidad, solo pueden ofrecerle un alivio temporal. Olvidarse del ser amado no es la respuesta. Hable de la persona amada, incluso hable del momento de su muerte. Es más realista y, en esencia, es más reconfortante aprender a vivir con sus recuerdos.

Desahogarse es el inicio de un largo camino hacia la curación y hacia la readaptación. Hablar, compartir, gritar, escribir, preguntarse, llorar, recordar…… todo esto lo lleva hacia la cicatrización de sus heridas.

Ayudando a un amigo afligido

“Es la voluntad de Dios”, “Dios solo se lleva a los más buenos”, son algunas de las trivialidades religiosas que también pueden ayudar a bloquear el dolor. La muerte no ha sido planeada por Dios; es parte del ciclo de la vida como lo son las enfermedades, los accidentes y la vejez. El sufrimiento puede debilitar nuestra fe pero puede ayudarnos el recordar que, cuando viene la muerte, Dios está con nosotros y mientras estamos de duelo, El también está con nosotros.

“No viva en el pasado…. debe mirar hacia el futuro ahora” – compartir recuerdos, mirar fotografías y recordar puede ser terapéutico. Todo esto forma parte de decirle adiós al pasado. Solamente cuando se ha trabajado sobre el dolor, la gente puede reorganizar sus vidas y mirar con esperanza hacia el futuro.

Un pensamiento final: Ayudar a un amigo que está sufriendo significa que Usted también deberá estar preparado para compartir algo de ese dolor. Esto requiere de valentía y una clase especial de amistad.

La gente se arregla con su pena como puede, a su manera. No hay una serie de reglas de comportamiento como tampoco hay un tiempo específico para recuperarse. Pero es posible hacer menos solitario este viaje a través del dolor, y también menos doloroso. Quédese allí sin juicios, ni sintiéndose incómodo, simplemente permitiendo que el dolor siga su curso natural.

Brindarle apoyo a un amigo que está sufriendo no significa que Usted tenga que encontrar las “palabras correctas” para alejar el dolor – ya que simplemente no hay ninguna que pueda hacerlo. En realidad, una persona que está sufriendo necesita sentir y expresar el dolor física y emocionalmente, antes de concentrarse en la tarea de prepararse para un nuevo comienzo.

Como amigo y consejero debería tratar de estar en contacto con las emociones de la persona que está sufriendo. Es lo que se llama empatía. Significa que Usted entiende la necesidad que tiene la persona que sufre, de hablar, llorar, compartir recuerdos o incluso quedarse en silencio.

Un buen tiempo para realizar esta visita es “después de que las flores se marchitaron”, o sea una semana más o menos, después del funeral.

También hay otros sentimientos que necesitan ser comprendidos y aceptados como una parte normal del sufrimiento. Ellos incluyen: ira, depresión, culpa, alivio, vacío, baja autoestima, temor, confusión, adormecimiento, envejecimiento, soledad… Los comportamientos resultantes de estos sentimientos pueden incluir: falta de interés en uno mismo y en las actividades diarias, poca memoria y falta de concentración, llanto, lamentos, sueños y visiones, preocupación por la pérdida, irritación ante una conversación trivial….

Conociendo las formas de ayudar:

Escuchar: Mientras la persona que está de duelo cuenta su historia una y otra vez.

Permitir: La expresión de sus sentimientos, sin críticas ni juicios Comprender: Que cada individuo hará el duelo a su manera.

Alentar: A que hable sobre la persona fallecida y de los recuerdos de los tiempos pasados.

Compartir: Sus propias lágrimas, y permitirle a la persona que está de duelo, compartir las suyas. Las lágrimas tienen la habilidad natural de aliviar la tensión – para ambos: hombres y mujeres.

Tocar: O darle un abrazo o un apretón de manos.

Saber: Cuando quedarse en silencio; simplemente estar ahí puede llegar a ser más importante que lo que se pueda decir.

Brindar: A la persona que está de duelo tiempo para ellos mismos, contestándoles el teléfono o la puerta, o llevándolos a dar un paseo.

Dar una mano: Ya que las tareas diarias y los quehaceres domésticos no son precisamente una prioridad para la persona que está sufriendo.

Nombrar: A la persona fallecida sin miedo de hacer enojar a la persona que está de duelo.

Entérese: De que el dolor también tiene síntomas físicos – contracturas, úlceras, poca energía, poco apetito, cansancio……

Sea consciente: De que Usted no tiene ninguna respuesta para el ¿“por qué”? – es más saludable conocer las necesidades de la persona que sufre que preguntar, que cuestionar, o desafiar en su búsqueda de respuestas.

Tranquilizar: A la persona que está de duelo de que sus reacciones son normales y necesarias para la curación y la readaptación.

Recordar: Que el dolor puede aparecer en momentos significativos en el futuro, tales como vacaciones, aniversarios o cumpleaños. Incluso una canción favorita o el olor de algún perfume especial pueden actuar como un disparador de la tristeza y de los recuerdos.

No es saludable decir: “Sé como te sientes” – solamente la persona que está de duelo sabe cómo se está sintiendo. Lo máximo que podemos hacer es compartir esos sentimientos y alentar su expresión.

“No llores querida, debes ser valiente por el bien de los demás” – esto bloquea el poder curativo natural de las lágrimas y fomenta la represión de los sentimientos.

“El tiempo lo curará” – este cliché, usado a menudo, ofrece poco consuelo cuando el presente es tan doloroso y el futuro parece insoportable sin la persona amada.

Ayudando a un compañero de trabajo afligido

En resumen, sea consciente del tiempo que lleva sanar. El dolor es un proceso marcado por meses de incertidumbre y quizás también por años de altibajos antes de que se produzca el reajuste.

Cuando se discute la naturaleza del sufrimiento, también es importante darse cuenta de que las reacciones de dolor no están restringidas solamente a las pérdidas relacionadas con al muerte.

Una persona puede sufrir como una respuesta al desempleo, a un divorcio, a un fracaso personal, a la quiebra, a la pérdida de algún miembro del cuerpo, a una enfermedad terminal en la familia o a otras crisis que son comunes en la vida diaria.

Un ambiente comprensivo, tanto en el hogar como en el trabajo, pueden brindar una atmósfera de respaldo a los empleados perturbados.

También puede encontrarse apoyo ante la pérdida y el dolor en los grupos de auto ayuda que se encuentran activos hoy en día en nuestras comunidades.

Además, ahora hay mucha más literatura disponible sobre todos los aspectos del duelo. Por favor llámenos si necesita más información acerca de estas publicaciones.

En las semanas o meses después del duelo, es normal y natural esperar cambios en el comportamiento, actitudes o incluso en la salud de la persona que está sufriendo.

El impacto del dolor puede afectar tanto la vida cotidiana que la única fuerza que queda, generalmente, se la emplea solamente para atravesar las situaciones de la rutina diaria con muy poca energía e incluso escaso interés en la vida, la familia, el hogar y el trabajo.

En el lugar de trabajo esto puede afectar las relaciones entre los compañeros, la productividad y el desempeño general. También es posible encontrarse más propenso a sufrir accidentes cuando uno está bajo los efectos del estrés.

Las siguientes pautas pueden ayudarlo cuando se acerque a un empleado o colega que esté de duelo:

• Sepa cuales son las reacciones normales frente al dolor. Estas pueden incluir desde un aturdimiento inicial y negación, hasta llanto, ira, depresión, resentimiento, culpa, soledad, temor y ansiedad acerca del futuro y de cómo lidiar con el estrés provocado por el sufrimiento.

Estos sentimientos pueden provocar malestares físicos tales como contracturas, cansancio, desórdenes alimentarios y en el sueño, dolor en los miembros, etc. Tampoco son inusuales la irritabilidad, los cambios en el humor, la frustración y los estallidos de furia. También puede haber signos de un alejamiento social y falta de interés en las conversaciones triviales y en la propia apariencia. Incluso la tarea más simple, de pronto, puede parecer demasiado agobiante.

• Es de gran ayuda hablar acerca de lo que pasó. Generalmente, a las mujeres les resulta más fácil hablar de sus sentimientos que a los hombres. Ellas tienen menos vergüenza de llorar o de mostrar sus emociones abiertamente.

Desafortunadamente, porque a los hombres se los alienta a “ser valientes” y a “aceptarlo como un hombre”, pueden estar menos dispuestos a admitir su dolor y a pedir ayuda. Puede haber un temor real a ser criticado o a ser rechazado por sus pares. Alentando a su compañero a hablar y a aceptar sus sentimientos puede ayudarlo a liberar sus emociones que de otra manera podrían quedarse bloqueadas en su interior.

• Cuando un empleado regresa al trabajo no puede ignorar su pérdida porque usted se siente incómodo frente a él. Si Usted fuera capaz de decirle algunas palabras amables de condolencia o incluso de pasar un brazo alrededor de sus hombros podría convencerlo, silenciosamente, de que a Usted le importa.

• Considere el impacto de carga adicional, sobre la persona que está de duelo, que proviene del lugar de trabajo. Esto puede incluir cambio de horarios, horas extras, responsabilidades adicionales e incluso un ascenso.

• Frecuentemente la autoestima es afectada por el sufrimiento. Expectativas razonables, reglas flexibles, paciencia y estímulos, pueden brindar un ambiente tolerable para recuperar la confianza.

• Disuada los grandes cambios, como cambiar de trabajo o mudarse de casa. Cambios en el comportamiento, tales como incrementos en el beber, fumar o tomar drogas solamente brindan un alivio temporal de las responsabilidades o de los recuerdos dolorosos, los cuales, eventualmente, deberán ser enfrentados.

• Mantenerse ocupado ayuda a pasar el tiempo, pero sepa que los empleados que están de duelo se sumergen en el trabajo o trabajan en exceso. Esta puede ser una forma de evitar la soledad en el hogar o los conflictos familiares, y las presiones que han surgido para complicar a la persona que está de duelo.

• Cuando muere un esposo, Usted debe saber cuales serán las responsabilidades adicionales y los reajustes que se deberán hacer en la crianza de los niños y el manejo de la casa. La ayuda práctica puede incluir desde la sugerencia de personal doméstico para el hogar hasta algún servicio para el cuidado de la familia que puede ser suministrado por los consejos locales.

Como empleador, tal vez deba brindar consideraciones especiales a los empleados que requieran tiempo extra para hacerse cargo de la familia, escuelas y problemas familiares que puedan surgir durante las horas de trabajo.