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Reflexiones

Cómo ayudar a los dolientes

Una de las principales ayudas que puede dar al doliente es compartir su pena escuchándolo.

Es común que cuando un amigo o familiar acaba de perder a un ser querido, le digamos que no dude en avisarnos si podemos ayudarle en algo y lo decimos de todo corazón, pero la realidad es que nunca suelen llamar para informarnos: "He pensado en algo en lo que me puedes ayudar". Es obvio que hemos de tomar la iniciativa si de verdad queremos ayudar y consolar a quien está en duelo.

Lo que se puede hacer

Hay que preguntar si desea hablar de ello. Una de las principales ayudas que puede dar al doliente es compartir su pena escuchándolo, sin pensar que tiene que darle respuestas o soluciones. Quizá él necesite hablar de la persona querida que ha fallecido, del accidente o la enfermedad que causó su muerte, o de sus sentimientos.

Póngase a su disposición no sólo en los primeros días, cuando están presentes muchos amigos y familiares, sino incluso meses después, cuando todos han vuelto a sus actividades diarias, ya que en los meses subsiguientes a la pérdida del ser querido, los sobrevivientes experimentan mucha angustia al llegar aniversarios como el de bodas, cumpleaños o el del fallecimiento

Escriba una carta

Con frecuencia se pasa por alto el valor de una carta de pésame o una tarjeta de condolencia, donde se puede expresar al doliente que se preocupa por él y que guarda gratos recuerdos del difunto. Ayudándose con esto en el proceso de recuperación.

Que no hacer

• No se mantenga alejado por no saber qué decir o hacer. Su solo presencia es suficiente.

• No presione para que dejen de llorar.

Es probable estar tentado a decirles que no lloren más, hay que luchar contra esta tendencia de decir qué deben de hacer, o cómo deben sentirse y mucho menos pensar en ocultar sus propios sentimientos para que no les afecten a ellos. Es bueno llorar con los que lloran.

• No aconsejar que se deshagan de la ropa u otros efectos personales del difunto antes de que estén preparados para ello. Quizás piense que el conservar los objetos traigan recuerdos que de un modo u otro prolongan la aflicción, hay que pensar que se necesita un tiempo prudente para asimilar la pérdida.

• No diga: "Puedes tener otro bebé".

Probablemente se diga con buenas intenciones pero para los desconsolados padres, las palabras que dan a entender que se puede reemplazar al hijo perdido son muy hirientes. Un hijo nunca puede reemplazar a otro, porque cada hijo es único.

• No tiene necesariamente que evitar referirse o nombrar al difunto: Esto puede hacer que el doliente se "sienta": pregúntele si necesita hablar del ser querido; se lo agradecerá porque algunos dolientes desean escuchar de los amigos las cualidades por las que se le extraña al difunto.

• No se precipite en decirles: "Es mejor que haya sido así". Tratar de ver algo positivo en la muerte no siempre "conforta a las almas abatidas" que están de duelo, El "Ya ha dejado de sufrir", o " Por los menos está en paz"; no es lo que se quiere oír, tales comentarios dan a entender a los sobrevivientes que no deberían estar tristes o que la pérdida no fue significativa.

• Tal vez sea mejor que no diga: "Se como te sientes": Es probable que lo sienta, pero si se trata de un hijo y si el que lo dice no ha experimentado ese misma pérdida y aún cuando ya se ha experimentado, hay que tener en cuenta que no todo el mundo reacciona igual. No obstante, podría servir de cierta ayuda al doliente el que le explicara, o si le parece oportuno cuéntele cómo se recuperó usted.