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Reflexiones

Cuando los niños están de duelo

Lo que no decimos

La pérdida de un ser querido afecta tanto a adultos como a niños en forma muy dramática. Cuando fallece un ser querido, los adultos a menudo se encuentran abatidos por su propio dolor y temporariamente impedidos de atender a las necesidades emocionales del niño. Sin embargo, la comunicación abierta, honesta, adaptada al nivel de comprensión del niño, es un factor crítico en el proceso curativo.

Los niños observan a los adultos cuando sufren. Observan sus caras, sus gestos y sus palabras. Los niños aprenden de los ejemplos de los mayores. Y, aunque no debiéramos intentar esconder nuestra propia pena, es importante que nos tomemos el tiempo para atender a las necesidades del niño durante este período de duelo.

Los niños también están de duelo

El duelo es parte natural del proceso curativo. Es el reconocimiento de una pérdida profundamente sentida y un proceso tanto natural como necesario para que pueda comenzar la recuperación. Al ser abiertos y honestos con nuestro dolor y nuestras lágrimas, demostramos a los niños que está bien sentirse triste y llorar.

Cuando un ser querido muere, los niños tienen tres preguntas básicas y temores:
Fui yo la causa de esta enfermedad / muerte? Esto eventualmente me pasará a mí o a algún otro ser que amo? Quién me va a cuidar ahora?

Durante este período, el niño necesita consuelo y afirmaciones de amor. Dentro de lo posible, todas las preguntas deberán ser contestadas honestamente, las rutinas mantenerse lo más normales posible, y deberán ser alentados a concurrir a los rituales familiares del duelo.