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El dolor en el trabajo

El sufrimiento es una reacción normal y natural a la pérdida que no puede ser evitada. Mientras que el lugar de trabajo no es el apropiado para lamentarse, el dolor no tiene límites. Puede atacar en cualquier lugar, en cualquier momento, y a cualquiera. Es un proceso complejo que afecta todos los aspectos de la vida. La aflicción es tanto una respuesta individual como de la comunidad y varía de acuerdo a la persona y a las circunstancias. No hay un tiempo preciso para el proceso del dolor y puede durar tanto como uno espere. Es importante entender que la aflicción no es un signo de debilidad o una falta de fe. El dolor es el precio que pagamos por amar.

Las investigaciones muestran que puede haber una baja en la productividad y un aumento en la proporción de accidentes entre los empleados que sufren de cualquier tipo de estrés emocional. Un empleado afligido puede experimentar:

• Dificultad en tomar decisiones
• Imposibilidad de concentrarse
• Frustración e irritabilidad
• Desinterés en los detalles relativos al trabajo
• Desesperación y cambios de humor
• Problemas maritales y familiares

Los familiares y los compañeros de trabajo no saben como reaccionar. No saben que decir. Los supervisores no saben que esperar con respecto al desempeño laboral. Un empleado desolado puede mostrarse frustrado ante la perspectiva de desempeñar tareas que pueden resultarle triviales comparándolas con su pérdida.

El apoyo en el trabajo le permiten al empleado afligido sentirse mejor y así volver a ser productivo, a menudo más pronto que aquel que no recibió dicho apoyo.

¿Qué está pasando?

Aún cuando Usted ha tenido tiempo libre inmediatamente después de la muerte, se dará cuenta de que el dolor lo sigue a su trabajo aún después de que el funeral ha terminado.

De repente Usted puede sentirse abrumado por las emociones, incapaz de concentrarse o puede llegar a enfermarse físicamente. Puede experimentar jaquecas, ansiedad, falta de aire, irritabilidad, ataques súbitos de llanto e insomnio. El dolor a veces se presenta en “olas” y puede ser paralizante. Manejar estas reacciones en el trabajo puede ser difícil ya que hay pocos lugares u oportunidades para expresar su dolor.

La rabia y la culpa son emociones comunes. Usted puede sentirse enojado con Dios, su cónyuge, su familia, Usted mismo u otras personas. Puede sentirse enojado con su jefe porque tiene que regresar a su trabajo como si nada hubiese pasado. Pero algo ha pasado! Alguien a quien Usted amaba ha muerto y su mundo ha cambiado para siempre. Parece como si nadie lo entendiera! Sentimientos de soledad y depresión pueden aislarlo y crear momentos difíciles con sus jefes y compañeros de trabajo. Nadie sabe que decir o como actuar.

¿Qué hacer? (empleadores)

• Reconocer la pérdida con sensibilidad y compasión.
• Conocer los detalles de la muerte y cuanto desea la familia que otros lo sepan. Compartir la información para parar los rumores.
• Estar preparado conociendo la política de la empresa y sus procedimientos. Políticas personales flexibles pueden ser necesarias para acomodarse a las necesidades del afligido.
• Responder apropiadamente ajustando los horarios de trabajo tanto como se necesite.
• Conocer los sistemas de apoyo disponibles.
• Proporcionar el respaldo para ir hacia delante. Crear una biblioteca de recursos.
• Usar su Sistema de Asistencia al Empleado para un respaldo adicional.

Los empleados no tendrán más lealtad hacia la empresa que la que ellos perciban que la compañía tiene hacia ellos.

¿Qué hacer? (compañeros de trabajo)

• Reconocer la pérdida. Enviar flores o una tarjeta, asistir a los servicios, ofrecer ayuda.
• Decir algo. No hay palabras correctas o incorrectas para decir. No tenga miedo de usar el nombre de la persona que ha fallecido.
• Esté dispuesto al diálogo.
• Evite los comentarios comunes como que “es la voluntad de Dios” o “El está mejor ahora”.
• No trate de encontrar algo positivo en la pérdida, ya que ésta duele.
• Escuche más que hable.
• No se sienta avergonzado si las lágrimas aparecen. Todo el mundo llora, pero algunos lloran hacia “afuera” y otros lo hacen internamente.
• Comparta sus sentimientos, pero no compare las pérdidas.
• Recuerde fechas importantes como algún aniversario olvidado.
• Esté ahí. Continúe estando ahí. Aún cuando el tiempo transcurra el dolor reaparece, lo cual no significa que no esté intentando estar mejor.

¿Qué hacer? (empleados en duelo)

• No se descuide físicamente.
• Sea realista en sus expectativas con respecto a Usted y a los otros.
• No trate de disminuir el dolor con drogas o alcohol. Ellos solo proveen alivio temporal y pueden intensificar el dolor más tarde.
• Esté tan informado como sea posible. Conozca los hechos. No se concentre en los rumores. Trate de obtener las respuestas a sus preguntas de fuentes confiables.
• Hágase sentir. Pida lo que necesite.
• Encuentre formas de liberar las emociones en forma sana, no en forma destructiva. Grite en la bañera o en el sótano o contra una almohada. Golpee algo con un martillo, amase pan o golpee pelotas de tenis.
• Concéntrese solamente en un problema a la vez. Esto puede ayudar a combatir el sentimiento de sentirse abrumado. Escriba un diario. Encuentre un grupo de apoyo.
• Recuerde que la vida requiere esfuerzo de su parte. Trabaje para salir de la depresión.
• Sea amable con Usted mismo. Aprenda primero a perdonarse.
• Encuentre formas de recordar a la persona amada.

Una persona afligida siente como si el mundo se hubiera perdido. Perder a alguien querido es suficiente. Una respuesta apropiada al dolor fortalece las relaciones entre los jefes y los empleados. Requiere de muy poco, solo de dar ayuda. Su presencia brinda un mensaje de compasión y cuidado.

Es conociendo y viviendo el dolor lo que hace salir la energía y fortalece para permitir que la esperanza y la cura regresen.

El dolor físico

Cuando muere un amigo o un amor, por tu cabeza pasan toda clase de pensamientos. Te sientes abrumado por las emociones. Experimentas síntomas físicos que parecen inexplicables, tales como, pérdida del apetito o aumento repentino de peso, falta de aire, confusión y depresión. Te sientes incapaz de cerrar tu mente a la noche cuando te retiras a descansar. Tu corazón se siente como si estuviera corriendo una maratón. Mucha gente dice que siente como si tuviera un nudo en la garganta o un hueco en la boca del estómago. Estas reacciones, junto con muchas otras, son muy normales.

Estás sufriendo y el dolor es la reacción normal y natural hacia la pérdida. El dolor es un proceso complejo que afecta varios aspectos de tu vida. Es una respuesta física, emocional, espiritual y psicológica. Y, como eres bombardeado por estos cambios, tu cuerpo reacciona automáticamente a través de cambios químicos y hormonales para devolverlo al equilibrio. Estas reacciones son todas parte del ciclo del estrés que acompaña al sufrimiento. Este es tu instinto natural de supervivencia y esto va a ocurrir aún cuando no quieras sentir. Son naturales, normales y necesarios pero pueden ser muy atemorizantes si no entiendes que está pasando.

¿Qué me está pasando?

Así como tu cuerpo está tratando de adaptarse a todos estos cambios y al estrés que estás experimentando, también aparecen muchos sentimientos físicos y emocionales. Piensa en algún momento en que te asentiste asustado o atemorizado de repente. Tu corazón comienza a acelerarse, tus manos se ponen frías y pegajosas, se te eriza la piel de los brazos, tus sentidos se vuelven más agudos, y tu respiración se hace más profunda. Todos estos cambios ocurren automáticamente como si tu cuerpo se estuviera preparando para rechazar una amenaza o el miedo a un peligro inminente. Estos mecanismos biológicos de defensa son muy poderosos. Tu cuerpo es uno de tus aliados más grande, así que trata de entender como trabaja.

Al mismo tiempo que aparece una amenaza o una necesidad de adaptarse, tu cuerpo produce automáticamente adrenalina, la cual es una hormona que lleva a la acción inmediata. Esto produce que tu corazón aumente sus latidos y que por lo tanto bombee mayor cantidad de sangre hacia los músculos, lo cual aumenta tu fortaleza. Al mismo tiempo, los vasos sanguíneos que se encuentran sobre la superficie de la piel se contraen (haciéndose más pequeños o cerrándose) para prevenir un excesivo derrame de sangre si eres lastimado por lo que te amenaza. Esto es lo que hace también que tus manos se pongan frías y pegajosas. Todo esto pasa en un tiempo que va entre 1-3 segundos. Es espontáneo e inmediato mientras tu cuerpo se prepara para combatir el peligro.

Cuando alguien que tu amas muere, puedes experimentar cambios en tu identidad, tu rol, posición y responsabilidades en la familia. Tu sentido de la seguridad puede verse amenazado y hacer que te sientas inseguro. Todos estos cambios causan la misma reacción química y biológica que sucede en tu cuerpo. Y ocurren una y otra vez con cada nuevo cambio, desafío o necesidad de adaptarse. Esto puede conducirte a cambios químicos y sentimientos de inestabilidad los cuales son componentes del estrés. Así, tu cuerpo responde de nuevo produciendo compuestos químicos adicionales u hormonas para devolver el balance a tu cuerpo. Algunas de estas hormonas son liberadas inmediatamente y otras necesitan de 6-8 semanas.

La ACTH (la hormona adrenocorticotrópica) es liberada por la glándula pituitaria, que es la que controla el crecimiento y el desarrollo. La ACTH estimula la producción de aldosterona la cual origina sal para ser eliminada por los riñones. Esto puede llevar a un aumento de la presión sanguínea, retención de agua, y algunas veces falta de respiración lo que puede hacer que te sientas desvanecido. Es por lo tanto importante tener en cuenta la sal consumida y beber mucha cantidad de agua.

La ACTH puede aumentar la producción de cortisol que causa el aumento en los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Tu cuerpo no puede manejar toda esta cantidad de azúcar, y esto te lleva a sentimientos de ansiedad y excitabilidad. El cortisol también provoca gordura, así como trastornos en las proteínas y el complejo de la vitamina B. Cuando esto sucede los niveles de energía decaen y tus músculos se vuelven más débiles. El sistema inmune (esa parte de tu cuerpo que pelea contra las infecciones) se vuelve cada vez más débil y eso te hace más susceptible a las enfermedades. Vas a notar que puedes contagiarte de cualquier cosa que se encuentre en el ambiente. Ese es una señal de que necesitas hacer algo para reducir el estrés y cuidar mejor de ti mismo.

La ACTH también es responsable de la producción de tiroxina. Esta produce un aumento en el metabolismo, en un porcentaje al cual los procesos químicos tienen lugar en tu cuerpo. Esto causa cambios en el consumo de oxígeno, aumentando la velocidad y la profundidad de la respiración y agregando estrés adicional al corazón.

La tiroxina aumenta la actividad digestiva y la producción de jugos gástricos. Y como todos somos individuos únicos, nuestros cuerpos funcionan de formas muy diferentes. Para algunos el aumento de jugos gástricos o ácidos causan sentimientos de enojo. En otros, produce sensación de náuseas o de inapetencia. También puedes tener ataques inexplicables de diarrea.

La tiroxina también produce ansiedad, confusión, insomnio, melancolía, desaliento, junto con temblores musculares y debilidad. Puedes sentirte como si no pudieras cerrar tu mente y fluctuar entre sentimientos de preocupación y excitación al mismo tiempo. También puedes experimentar dificultades para dormir, cansancio, y sueños muy reales e intensos.

¿Qué puedo hacer?

Tienes que cuidar más de ti mismo. Expresa tus sentimientos, no los escondas dentro tuyo. Dejar que los sentimientos salgan libera la tensión y te ayuda a definir distintas alternativas y a percibir tu naturaleza interior, lo cual puede ayudarte mientras estás en tu período de adaptación. Si no puedes hablar de lo que te pasa, escríbelo. La escritura es una excelente forma de reducir el estrés. Trata de darle cierta estructura a tus sentimientos y a tus experiencias reconociendo lo que está sucediendo.

Ahora es más importante conseguir de 6 a 8 horas de sueño o descanso. Si estás teniendo problemas para dormir, trata algunas técnicas de relajación tales como ejercicios de respiración profunda, tensión y relajación de los músculos, o simplemente imaginarte en algún lugar muy pacífico o silencioso. Debes enfocar tu atención en el tictac de un reloj o en los latidos de tu corazón. Muchas librerías y bibliotecas tienen una gran variedad de videos de relajación en donde puedes encontrar ayuda.

La nutrición adecuada es importante. Un balance adecuado de proteínas, frutas y vegetales puede ayudar a combatir el ciclo del estrés y mejorar la capacidad del sistema inmune. Controla el consumo de cafeína y azúcar. Disminuye el alcohol de tus dietas y haz ejercicios regularmente. La gimnasia ayuda a limpiar tu sistema del material de deshecho presente en tus células así como al desgaste natural de tu cuerpo. Y créelo o no, caminar es el mejor ejercicio que puedes hacer. Caminar de 15 a 30 minutos por día es la mejor remedio que puedes tomar.

La mente, el cuerpo y el espíritu son uno solo. Somos un ser completo, pero cuando alguien a quien uno ama muere, parte de nosotros muere, se transforma y cambia. Cuando nuestro cuerpo nos duele, también nos duelen nuestra mente y nuestro espíritu. No tenemos ganas de cantar o bailar o reír. Nos convertimos en uno solo con el dolor y la pena.

Si paso a paso trabajamos sobre nuestro dolor y nos hacemos cargo de nosotros mismos, planeamos un tiempo para nuestra relajación y nos permitimos volver a reír, la cura para el dolor llegará. También podemos descubrir que nuestra mente, nuestro cuerpo y espíritu también se curan cuando decidimos seguir hacia delante. Entonces emergeremos hacia algo diferente, no mejor ni peor, solo diferente.