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Reflexiones

Enfrentándose con la muerte de un bebé

La muerte de un bebé es una experiencia trágica y desgarradora. Los desolados padres pueden sentir que la vida es injusta y cruel. Algunos se sienten estafados y más aún, creen que están siendo castigados por algo que hicieron o que no hicieron. A menudo se sienten enojados con Dios por permitir que esto pasara, o con su doctor por no poder prevenir lo que iba a ocurrir. La muerte de una vida que recién estaba comenzando va en contra del orden natural de la vida. Se supone que la muerte es algo que les sucede a las persona ancianas y enfermas. Se espera que los bebés sobrevivan y crezcan. Se supone que los niños deben sobrevivir a sus padres.

La muerte de un bebé, aún cuando haya sido un bebé enfermo, siempre es un golpe para los padres. Nada en sus planes de ser padres los prepara para esta tragedia. Además la idea de la muerte es ignorada, los libros para bebés y las revistas para padres evitan hablar del tema. Aquellos padres que se encuentran esperando un hijo no hablan del tema porque sienten que trae mala suerte, simplemente por el hecho de pensarlo.

Respuestas comunes

El dolor que sufren los padres después de la muerte de su bebé afecta toda su vida (hogar, trabajo y vida social). La combinación de respuestas físicas, emocionales y espirituales pueden hacer que el cuidado de la familia, el retorno al trabajo, o el simple hecho de levantarse de la cama parezcan una tarea imposible de realizar. El disfrutar de estar con amigos de nuevo parece algo sumamente imposible. La siguiente es una lista detallada de algunas o todas las respuestas emocionales que Usted puede llegar a experimentar. Probablemente también podrá experimentar algunas que no se encuentren en esta lista. Es importante recordar que todas son respuestas normales ante semejante tragedia.

Respuesta físicas que pueden experimentar los padres:
• Dolores de cabeza
• Dolores musculares
• Insomnio
• Problemas estomacales
• Llanto
• Erupciones

Las respuestas emocionales pueden incluir:
• Enojo
• Depresión
• Confusión
• Pensamientos constantes acerca del bebé
• Dificultad para concentrase y recordar cosas
• Temor
• Cólera
• Sentir que se está volviendo loco

Espiritualmente una pareja puede preguntarse porque Dios permitió que eso le pasara a su pequeño bebé.

Pérdida de los sueños

Para los padres, la muerte de un infante no es solo la pérdida de una vida, es la pérdida de una parte de ellos mismos.

Los padres invierten una parte física de ellos mismos para lograr el milagro del nacimiento, y luego invierten parte de su ser emocional, psicológico y espiritual en el presente y en el futuro del bebé. Aún antes de que un niño nazca, los padres tienen sueños y esperanzas acerca de cómo será la vida con su hijo. Anticipan el gozo y la emoción de la primera palabra del niño, sus primeros pasos, y también de sus futuros nietos.

Todos estos sueños y esperanzas mueren cuando muere el niño.

“Yo miré dentro de esos bellos ojos de infante
y vi el futuro.. Yo hice planes y soñé.
Y tuve fantasías de cómo sería
la vida para nosotros.
Ahora mis sueños son solamente
un recuerdo distante, un deseo por lo que podría haber sido,
un deseo por lo que debería haber sido.”

Escrito por un padre acongojado

Entendiendo el dolor de cada uno

Generalmente hombres y mujeres sufren de diferente manera, y esas diferencias pueden causar malestar en la relación entre esposo y esposa. Aún en una relación que es amorosa y cuidadosa, el dolor que está experimentando cada persona puede volverlos incapaces de ser atentos y tolerantes como suelen serlo normalmente.

La diferencia en la forma en que hombres y mujeres expresan sus sentimientos después de una muerte puede ser malinterpretado por la pareja. Generalmente las mujeres necesitan hablar más acerca de cómo se sienten. Ellas llorarán abiertamente y les gustara poder recordar y hablar sobre el niño cada vez que lo deseen. Los hombres, en cambio, no quieren hablar mucho acerca del infante o decir como se sienten. Los maridos generalmente vuelven al trabajo, a sus actividades diarias y a la intimidad más rápido de lo que lo hacen las esposas.

Las parejas raramente sufren al mismo tiempo. La realidad es que un determinado día un cónyuge puede estar emocional y físicamente dispuesto y sentirse bien, mientras el otro cónyuge se encuentra deprimido y totalmente envuelto en su pena y en su dolor.

Las parejas que parecen entenderse mejor con estas diferencias son aquellas que comprenden que no todos sufren de la misma manera. Ellas entienden que pueden no ser tan tolerantes como fueron antes, y debaten que pueden hacer para ayudarse el uno al otro.

Nadie puede entender la profundidad
de mi pérdida.
Aún yo estoy sorprendido de cuanto
puedo llorar.”

Por un padre de duelo



“Los niños son profundamente afectados
por la pérdida, y necesitan ser escuchados.
Escúchenlos, déjenlos contarles todos sus
sentimientos – aún los más irritantes y los más feos.”

Hermanos

Los padres pueden estar tan agotados física y emocionalmente por la muerte del bebé, que son incapaces de reconocer que sus otros hijos los necesitan. Muchos padres que están de duelo ni siquiera se dan cuenta de que sus otros hijos están sufriendo y de que necesitan más cuidados y atención. Los hermanos pueden experimentar las mismas respuestas físicas, emocionales y espirituales que tienen los adultos. Los hermanos y hermanas pueden llegar a pensar que algo que ellos hicieron o pensaron fue lo que causó la muerte. O también que si ellos hubieran actuado de diferente manera, la muerte no hubiera ocurrido.

Los chicos encuentran difícil de entender lo grande que puede llegar a ser el dolor de los padres. Si no se habla con los niños, la falta de comprensión puede hacer que estos se sientan heridos y que no se sientan amados, especialmente si, en su dolor, un padre hace un comentario semejante a “Desearía haber muerto yo también”. El niño sobreviviente necesita reasegurarse de que todavía es amado y de que es una parte importante de la familia. También debe aclarársele de que nada de lo que él pensó, deseó, dijo o hizo causó la muerte.

Los hermanos debería estar enterados cuando algún miembro de la familia tienen un día particularmente malo o pasan por un momento difícil. Esto puede lograrse si hay comunicación entre los miembros de la familia. Esto significa hablar sobre el bebé y como se sienten ellos, y no esperar que el dolor se vaya pretendiendo que a uno no le hace daño nada de lo que sucedió. Los hermanos también pueden beneficiarse de la ayuda proporcionada por un consejero individual o familiar o también participando de grupos de apoyo para hermanos que se encuentran de duelo.

Amigos

Los padres que están de duelo encuentran reacciones diferentes, y a menudo inesperadas, en sus amigos. Algunos de ellos serán muy sensibles, de gran apoyo y alentadores, es como si ellos mismos estuvieran sufriendo el dolor de los padres. Otros amigos sienten que es difícil estar cerca de padres que han perdido un hijo. No saben que decir o que hacer. Ellos tienen miedo. Si eso pudo pasarle al hijo de sus amigos también podría pasarle a su hijo. Se hace mucho más fácil y menos traumático para ellos mantenerse alejados.

Los amigos y también algunos parientes pueden decir cosas que son muy dolorosas, afirmaciones tales como “Siempre puedes tener más hijos”, o “Por lo menos él murió antes de hacerse más grande y de que estuvieras más unido a él”. Lo que Usted debe tratar de recordar es de que ellos hacen esos comentarios pensando que pueden ser de gran ayuda.

Otros piensan que es mejor no mencionar al niño bajo ninguna circunstancia para que Usted no se sienta mal. Ellos solo pretenden que nada ha sucedido. Recuerde que ellos responden así más por ignorancia que por mezquindad.

Igual que con su familia, puede ser de gran utilidad para sus amigos saber cuales son sus necesidades. Usted puede decir “Está bien que me preguntes acerca de Roberto. Escuchar su nombre me hace sentir mejor”, o “Está bien que hables de tu hijo delante de mí”.
Mantenga abierta las vías de comunicación con Usted mismo, su pareja, y sus otros hijos. Reconozca sus diferencias en la forma de sufrir. Permítale a los miembros de la familia discutir las distintas reacciones frente al dolor que están experimentando, como los hacen sentir las reacciones de los demás y que los podría ayudar.

Hablando sobre eso

Habrá momentos durante los cuales Usted necesitará hablar con alguien buscando consejo y dirección. Generalmente las personas más adecuadas para este tipo de ayuda son los consejeros profesionales o un padre que haya experimentado también la muerte de un infante. Generalmente puede encontrar consejeros y grupos de apoyo preguntando en el hospital local, a un sacerdote o al director del funeral.

Hay otros momentos en los cuales Usted necesitará que alguien solamente lo escuche. Alguien que lo deje hablar sin la sensación de que tiene que decir algo para hacerlo sentir bien. Estos son los momentos que Usted justo necesita para explicar toda esa mezcla de sentimientos que están dentro suyo. Busque a alguien con quien se sienta cómodo y dígale “Necesito que me escuches”. No se necesario que contestes. Solo déjame hablar. Yo solo necesito decir las palabras que se encuentran encerradas dentro mío. Si lloro no me consueles. Si me enojo no tengas miedo. Solo tienes que estar ahí”.

Si no hay nadie que se encuentre disponible, dígale esas palabras a Dios. Es importante que exprese todo lo que siente.

Escribiendo acerca de eso

Algunos miembros de la familia que está de duelo han encontrado alivio para su dolor escribiendo poemas, historias o sobre sus sentimientos en un diario. Esto es especialmente útil para aquellas personas a las cuales les resulta difícil expresar sus sentimientos verbalmente. No es importante que la ortografía sea correcta o que la estructura de las oraciones sea la apropiada, o aún si no tiene sentido para nadie que no sea Usted.

Sugerencias para la escritura

• Establezca un momento y un lugar fijo para escribir.
• Anote las fechas para recordar determinados momentos, especialmente los aniversarios.
• Describa al bebé y su relación con él.
• Mire fotografías y describa los sentimientos y emociones que le producen.
• Describa como la muerte lo ha cambiado.
• Escriba cualquier cosa que le venga a la mente.

Conserve recuerdos tales como impresiones de sus manos y pies, el brazalete que le colocaron en el sanatorio, fotografías, mechones de cabello, certificados de nacimiento y de bautismo, tarjetas, animales de peluche y juguetes.

Muchos padres conservan los recuerdos en lugares especiales tales como un libro de recuerdos o el libro del bebé, y lo miran cuando sienten la necesidad de estar cerca de su bebé.

“Contemplar al bebé después de la muerte
es un hecho importante para los padres.
Ayuda a los padres a enfrentar y
aceptar la realidad de la muerte de su bebé”.

¿Deberíamos tener un funeral para un recién nacido?

Hay que considerar algunas formas de funeral. Muy a menudo, bien intencionados pero mal informados, amigos y familiares alientan a los apenados padres a renunciar al funeral porque creen que de esta forma sería menos doloroso para ellos. Casi toda la literatura actual y descubrimientos en este campo, indican que los funerales generalmente son reconfortantes y terapéuticos para la familia. El funeral brinda una sensación de conclusión que está faltando cuando no se realiza ningún servicio. Puede ayudar a la familia y a los amigos a reconocer la pérdida y brinda apoyo y consuelo a los padres.

Las familias pueden formar parte activa en el servicio ya sea escribiendo una historia, un poema, o leer algo especial. Llevar fotos o cualquier otro recuerdo para mostrar. Algunos padres comentaron que obtuvieron consuelo al vestir al bebé o al tener un momento de privacidad para sostenerlo. El servicio fúnebre puede hacerse en la empresa fúnebre, en la iglesia, en el cementerio o en cualquier otro lugar significativo. El director del funeral puede guiarlo a través de este momento tan difícil.

Creando un monumento conmemorativo

Junto con el funeral, otra manera de ayudar a los padres y a los miembros de la familia es conmemorando al infante. Las siguientes son algunas sugerencias que los padres que están pasando por este momento tan difícil pueden encontrar reconfortantes:

• Plante un árbol o haga un jardín a la memoria de su bebé.
• Cree una fundación a nombre del infante para alguna obra de caridad.
• Done flores o dinero en nombre del bebé en las fechas de los aniversarios.
• Encienda una vela en honor del bebé en algún día especial.
• Designe un libro de memorias donde incluya fotos y recuerdos.

Crear algo conmemorativo puede ser una actividad familiar. Recuerde, que de todas maneras, que las respuestas o ideas de los demás acerca de hacer algo así pueden no ser las mismas. La discusión y el compromiso pueden ser necesarios para llegar a un acuerdo.

Teniendo otro bebé

Los padres que han sufrido una pérdida tienen diferentes pensamientos sobre la idea de tener otro bebé. Algunos decidirán no tener otro bebé por el temor de que este también pueda morir. Otros quieren otro bebé tan pronto como sea posible. Y otros padres tienen la actitud de que “ Será lo que tenga que ser”.

Permítase tener su tiempo de duelo por la pérdida de su bebé. Usted necesita un período de reajuste y recuperación.

Tiene que estar realmente seguro de que desea tener otro hijo y no de que está tratando de reemplazar al que murió. Un nuevo bebé es una persona diferente y debe ser amado por si mismo. Esta decisión debe involucrar a ambos miembros de la pareja, marido y mujer. La única forma de tomar las decisiones correctas es por medio de una comunicación abierta y honesta entre los dos.

Grupos de apoyo

Asistir a reuniones de grupos de apoyo, especialmente cuando incluye a personas que han sufrido un pérdida similar, puede ser extremadamente beneficioso. Experimentar ese dolor tan intenso, especialmente la primera vez, puede hacerlo sentir que está solo y que se está volviendo loco.

Escuchar a los demás compartir sus experiencia y sus sentimientos de que se está “volviendo loco”, puede reafirmarle que la situación por la cual Usted está pasando es una reacción normal ante el dolor.

Puede encontrar grupos de apoyo contactándose con un hospital, con una iglesia, en algún centro de consejeros o en la empresa fúnebre.

“ Es maravilloso tener
un lugar donde ir y poder hablar
acerca de mi bebé.
Nadie mira hacia la distancia cuando
pronuncio su nombre.
Nadie cambia la conversación”.