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La muerte de un bebé

Cuando muere alguien cercano a nosotros, la aflicción es la forma en que empezamos a desenredar los lazos emocionales que hemos formado con esa persona. La aflicción es el doloroso pero necesario proceso que nos permite decir adiós.

Pero cuando muere un bebé antes de que nazca o al poco tiempo de nacer, los padres se enfrentan con una difícil tarea emocional: deben tratar de decirle adiós a alguien a quien tuvieron poca oportunidad de conocer. Deben aceptar que una vida ha terminado, incluso cuando apenas había comenzado.

Reacciones ante la muerte de un bebé

Si su bebé ha muerto, usted probablemente experimentará las reacciones comunes ante la pérdida. Puede sentirse conmocionado o negar que su bebé ha muerto. Tal vez se vuelva depresivo. Incluso si usted normalmente es una persona comedida y solícita, podría descubrir que en este momento no le importa nada ni nadie.

El dolor causado por la muerte de su bebé también puede afectarlo físicamente. Puede perder peso, tener dificultades para dormir, volverse irritable o sentir que no puede respirar. También se sabe que el sufrimiento puede causar la caída del cabello.

Hay dos reacciones normales hacia la muerte que probablemente usted experimentará muy intensamente: ira y culpa. Porque la muerte de un bebé parece tan innecesaria, hay una gran urgencia de culpar a alguien. Puede sentirse muy enojado con su médico, creyendo que él o ella deberían haber sabido que algo estaba mal y así poder salvar a su bebé. Puede sentirse enojado con Dios por dejar que su bebé muera.

Seguramente usted se va a sentir culpable por muchas razones. Los padres de los bebés nonatos que han muerto, a menudo se culpan erróneamente por esa muerte. La madre puede creer que ella dañó a su bebé a causa de una dieta impropia o demasiada actividad física. Ambos padres pueden decirse a si mismos que ellos deberían haber sentido que algo estaba mal y alertado al médico.

Si su bebé murió antes del nacimiento o poco tiempo después del mismo, usted probablemente se sentirá agobiado por una tremenda sensación de vacío. El embarazo trae gran expectativa, sueños y fantasías. Ahora, después de cimentar emocionalmente su preparación para darle al niño la bienvenida al mundo, usted debe prepararse para aceptar la pérdida de ambos, de su bebé y de sus esperanzas.

Reacciones al síndrome de muerte súbita infantil

El síndrome de la muerte súbita infantil es la muerte inesperada de un bebé durante el sueño. El síndrome es la principal causa de muerte en los bebé de una semana a un año de edad, y se lleva alrededor de 8.000 vidas cada año. Los médicos no están totalmente seguros de que es lo que causa el síndrome, pero sospechan que involucra algún tipo de falla respiratoria.

El rol primario de los padres en nuestra sociedad es el de proteger a los niños; aquellos padres cuyos niños murieron del síndrome, a menudo se culpan por no haber podido prevenir la muerte de alguna manera. Ellos dicen, “Yo no cuidé a mi bebé. Debo haber hecho algo mal”. Su sentimiento de culpa puede ser profundizado por la investigación médica que los funcionarios públicos en el área de la salud solicitan después de una muerte causada por el síndrome. Con el fin de eliminar otras causas para la muerte, el forense puede hacer preguntas indagatorias que, para los acongojados padres, pueden parecer que implican una cierta culpa.

Desafortunadamente, por un largo tiempo usted va a tener presente al bebé en todo momento. Su casa va a estar llena con las ropas de su hijo, mamaderas, cuna, etc. Le va a parecer que todo el tiempo recibe en el correo cupones para la comida del bebé y tal vez una suscripción gratis para alguna revista especializada. Pueden llamar fotógrafos y ofrecerse para sacar fotos decsu hijo. Solo caminar por la sección de ropas para bebés en una tienda puede provocarle un ataque de llanto.

Enfrentándose con su dolor

¿Cómo se puede disipar este dolor tan especial que usted siente por la pérdida de su bebé? Antes de que usted pueda aceptar su muerte, usted debe aceptar su vida-la existencia del bebé como una persona. Nadie puede decirle como debe sufrir, pero algunos sicólogos especializados en el tema del dolor sugieren que levante o toque a su bebé antes de que se lo lleven. Muchos padres incluso piden una foto.

Usted deseará mencionar a su bebé y realizar un funeral o servicio religioso. Tómese su tiempo y decida usted que es lo que realmente quiere hacer.

En cualquier caso, asegúrese que usted y su cónyugue lo deciden juntos. Decidir que es lo que van a hacer con el bebé es un paso importante en el proceso del dolor para ambos padres.

Exprese sus sentimientos. Este es el momento para apoyarse en sus amigos y parientes, para hablar acerca de cómo se siente, para expresar su ira y su dolor. Recuerde, no importa lo breve que su hijo vivió, usted tiene tanto derecho a sufrir como cualquier otro padre afligido.

Algunos amigos bien intencionados pueden tratar de consolarlo diciendo que usted tendrá otro bebé, pero usted sabe que otro bebé no podrá reemplazarlo. Otros amigos probablemente estarán alrededor suyo sin saber que decir. Usted puede llenar ese vacío diciéndoles que es lo que usted necesita y como pueden ayudarlo.

Incluso algo más importante, hable con su cónyuge. La muerte de un bebé puede tensionar al matrimonio. No hay dos personas que sufran exactamente de la misma manera, usted puede descubrir que usted y su cónyuge se encuentran en tan diferente longitud de onda que la comunicación es difícil. Es importante que se tomen su tiempo para sentarse a solas a conversar sobre sus sentimientos, llorar o simplemente para abrazarse mutuamente. El intenso dolor y la culpa experimentados por los padres cuyo bebé ha muerto del síndrome puede provocar sueños extraños, cambios de humor e incluso alucinaciones.

Tal vez la mejor forma de resolver su sentimiento de culpa sea recopilando toda la información que pueda reunir acerca del síndrome. Cuanto más que aprenda, más pronto podrá comprender que usted no podría haber prevenido la muerte de su bebé. Recuerde, que a pesar de años de investigación por parte de importantes médicos especializados, el síndrome continúa siendo una de las principales causas de muerte en los infantes. Usted simplemente no debe culparse.

Los padres afligidos a menudo se dan cuentan que nada los ayuda tanto a resolver su dolor como conversar con aquellos que también hayan vivido la pérdida de un hijo. Usted debe considerar unirse a un grupo de auto-ayuda para padres afligidos.

Recuerde, el dolor puede ser algo lento de curar, y no hay tiempos estimados. Si usted cree que no está manejando su dolor como debería, podría considerar la posibilidad de preguntarle a su médico, sacerdote o director del funeral que le recomienden un consejero profesional. Otra cosa que debería hacer es comprender que usted está reaccionando normalmente ante el dolor.

Hablando con sus otros hijos

Si usted tiene otros hijos, necesitará explicarles a ellos la muerte del bebé. Las preguntas de un niño acerca de la muerte dependerán de su edad, pero sus respuestas siempre deberán ser honestas. No le diga al niño que Dios quería un pequeño hermano o hermana en el cielo; su hijo tendrá miedo de ser “requerido” por Dios. Simplemente explíquele que el bebé estaba enfermo y que murió, luego conteste sus preguntas sin ofrecerle más información de la necesaria.

De todas formas, debe asegurarles a los niños que ellos no tienen nada que ver con la muerte del bebé. Los niños que le tenían celos o rabia al bebé pueden fantasear con que esas emociones negativas de alguna manera causaron la muerte.

Recuerde, sus otros hijos tenían expectativas y esperanzas por el nuevo bebé, y ellos también necesitan resolver su aflicción. Tan doloroso como puede ser, usted necesita hablar con ellos sobre el bebé para que así puedan aceptar su vida y su muerte. Ellos seguirán sus sugerencias, así que debe darles permiso para sufrir dejándolos que lo vean sufrir a usted. No les hará ningún favor “protegiéndolos” de sus sentimientos.

Una nota para los abuelos

Los abuelos tienen el doble peso de sufrir por el nieto que nunca van a conocer, y de ver sufrir a su hijo o a su hija. Aún cuando usted no puede alejar al dolor, puede ofrecer su ayuda para cuidar a los otros niños, hacer la cena y, lo más importante, para escuchar.

Recuerde su propio dolor. Usted necesita expresar sus sentimientos. Este es un buen momento para estar con su familia y sus amigos.