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Reflexiones

Viviendo con la muerte

Todos moriremos algún día. Sabemos eso, y lo aceptamos intelectualmente. Y muchos de nosotros hemos vivido tanto y tan completamente que estamos listos para morir pronto. Cuando se le dice a la gente que tienen una enfermedad terminal, la noticia puede ser desvastadora para ellos y para todos los que los aman.

Reacciones de la persona que va a morir

Las personas son individuos, y la forma en que responden a una enfermedad terminal depende de determinados factores, tales como su edad, sexo, personalidad, factores étnicos, experiencias previas con el dolor y filosofía religiosa. La enfermedad específica, la relación con la familia y la necesidad o habilidad para pensar por ellos después de la muerte también lo afectarán en la forma que se sienta con respecto a la muerte. No hay un patrón simple de emociones que una persona moribunda pueda seguir.

De todas formas, hay reacciones comunes en una enfermedad terminal. Generalmente las personas que están agonizando experimentarán algunas de las mismas.

Al comienzo negarán que ellos están muriendo. “¡Esos estúpidos médicos cometieron un error!, ellos dirán. Podrán ir a muchísimos médicos más, esperando a alguno que les diga que no van a morir. Tratarán con toda clase de curas “mágicas”.

Tratarán de negociar una forma de escaparle a la muerte. “Iré a la iglesia todos los días”, prometerán silenciosamente, o “Dedicaré el resto de mi vida a ayudar a los demás si vivo”. Estos actos de negación sirven como un amortiguador que permite a la persona que está agonizando aceptar su muerte lentamente, aún cuando mucha gente nunca lo hace.

Los pacientes moribundos pueden volverse muy irritables. Pueden decirse a si mismos, “¿Porqué yo? ¡He sido una buena persona; no merezco morir!”. Culparán a los médicos por no haber diagnosticado la enfermedad con más celeridad y por no haberlos curado. Maldecirán a Dios por dejarlos morir. Estarán enojados a lo largo de toda la enfermedad, expresando su hostilidad hacia todos los que los rodean.

Casi con seguridad sentirán miedo por un gran número de razones. Tendrán temor de la muerte, pero más aún le temerán al proceso de morir. Tendrán temor de perder a sus familias, su apariencia, el autocontrol y su habilidad de trabajar y de ser útiles.

El padre agonizante se sentirá culpable o avergonzado por ser él o ella quien ahora reciba todos los cuidados. Una persona puede imaginar que está siendo castigado por algun error que cometió en el pasado, ya sea como una relación extramatrimonial. Si se pierde el control de las funciones corporales, él o ella se sentirán muy avergonzados. La depresión también es común ya que todos los planes del futuro se desvanecieron. Hay personas que se alejan de sus familas ya que prefieren estar solos para pensar.

Finalmente, pero no siempre, la persona amada puede aceptar su destino. Este es el principio de un proceso doloroso en el cual, él o ella, se están preparando para morir.

Reacciones de la familia

Por supuesto, la persona que está agonizando, no es la única que estará sufriendo. Su familia también lo hará. Si alguien a quien usted ama está muriendo, probablemente usted estará trabajando sobre su tristeza así como se estará preparando para su pérdida, aún cuando esto no disminuya el dolor agudo que experimentará cuando al fin ocurra la muerte.

Al comienzo usted también negará que la persona amada va a morir. Se sentirá enojado con los médicos que no pudieron evitar la enfermedad. Incluso se sentirá enojado con su pareja por no cuidarse a si misma.

Probablemente usted también negociará con Dios, prometiendo ser una mejor persona si El tiene piedad de la persona amada. Incluso usted puede ofrecerse para morir en su lugar.

Tal vez usted también se sentirá culpable. Se culpará a si mismo por no haber insistido para la que la persona amada acuda al médico mucho antes. Se sentirá culpable por cada pasado desacuerdo que tuvo con la persona agonizante. Se sentirá culpable por no poder brindarle palabras de consuelo. Se sentirá culpable simplemente por estar saludable cuando la persona amada está muriendo.

También sentirá pánico, preguntándose como sobrevivirá a la pérdida de la persona amada. Caerá en la depresión, perdiendo el apetito o comiendo vorazmente. Se sentirá incapaz de dormir o dormirá todo el tiempo. Si la persona amada se siente bien para luego sufrir una recaída, usted se sentirá como si se hubiera subido en una montaña rusa emocional.

Contándole a los niños

Si usted tiene hijos, usted se enfrenta con la difícil tarea de decirles que su padre, su madre o su abuelo se está muriendo. Dependiendo de su edad, los niños harán toda clase de preguntas. Mantenga sus respuestas tan simples y honestas como pueda. No les diga que la abuela se va a mejorar si eso no va a suceder. Y no les esconda la condición de la abuela. Si los niños quieren verla, está bien, pero con la advertencia de que su abuela se verá muy enferma, si es que su apariencia se ha deteriorado.

Recuerde, sus hijos necesitan resolver su propio dolor. Ellos esonderán su estado de ánimo, por lo tanto debe darles permiso para sufrir dejándolos que vean su propio sufrimiento. No trate de “protegerlos” del proceso del dolor.

Enfrentándolo

¿Cómo puede enfrentarse con la realidad de saber que la persona amada está muriendo?

¿Cómo puede ayudarla a hacerle frente a la muerte?

Mientras que nada hará a la situación más fácil, la comunicación por lo menos la hará menos difícil. En nuestra cultura no nos gusta hablar sobre la muerte, y muy a menudo una persona agonizante y su familia tratan de ignorar el tema. Pero ambos necesitan expresar las fuertes emociones que están sintiendo. Ignorarlas no harán que desaparezcan. Así que hablen sobre sus temores, y deje hablar también a la persona amada. Hablen acerca de lo deberá hacer para prepararse para la muerte de su ser querido. Llore, y hable acerca de su enojo, culpa o depresión.

Uno de los errores más comunes que cometen las familias es tratar a la persona agonizante como si ya estuviera muerta, excluyéndola de las actividades familiares y de las discusiones. Esto hace que la persona se sienta sola y rechazada. Si su padre se está muriendo y usted siempre buscó su consejo, continúe haciéndolo. Si usted siempre compartió las historias de sus hijos con su madre, no deje de hacerlo. En resúmen, trate a sus seres amados como las personas vivas que todavía son.

Mientras tanto usted necesita trabajar sobre su propio dolor. Apóyese en su familia y en sus amigos. Comparta sus sentimientos con ellos. Trate de aliviar su horario si es muy pesado. El dolor es estresante, y no necesita agregar la tensión de tener demasiadas cosas para hacer. Encuentre tiempo para sentarse y poner las cosas en perspectiva.

Cuídese físicamente tanto como pueda. Coma bien, duerma lo suficiente y haga ejercicios. La actividad física puede ayudarlo a salir de la depresión y puede brindarle una salida a su energía emocional.

Ahora y más adelante su dolor puede volverse tan intenso que usted se preguntará si necesita ayuda profesional. Mientras que no hay ninguna manera “normal” de sufrir, usted debería considerar preguntarle a un sacerdote conocido, a un médico o al director del funeral para que le recomienden un consejero. Así usted puede sentirse aliviado al descubrir que se está enfrentando con todo esto normalmente.

Alternativas a los hospitales

En el pasado, la mayoría de la gente moría en sus casas. Esta todavía es una posibilidad. Mucha gente prefiere la idea de morir en un entorno familiar y confortable antes que hacerlo en un hospital. En su hogar, la gente moribunda todavía puede mantener algún control sobre sus vidas; mientras que en un hospital, pueden sentir que sus horarios están determinados por los demás.

Si su ser querido prefiere permanecer en su hogar, pregúntele a su médico acerca de la posibilidad de recomendarle un servicio de enfermeras. Usted y otros miembros de su familia pueden necesitar entrenamiento en como cuidar a la persona amada. Aún cuando el cuidado de una persona agonizante puede ser extenuante, más adelante usted atesorará estos momentos que pudieron pasar juntos.

Si el cuidado en el hogar no es posible, hay otra alternativa - el hospicio. El cuidado en un hospicio brinda confort y una sensación de comunidad además del tratamiento médico. Los pacientes de los hospicios descansan y reciben cuidados en grandes casas que pueden estar afiliadas o no a los hospitales, a secciones de los hospitales o a programas de cuidados en el hogar. La mayoría de los programas de cuidado de los hospicios permiten al paciente tener sus pertenencias personales, elegir sus propios horarios y actividades y tener visitas cuando ellos lo deseen.

Una nota final

Cuando el ser querido muere, usted puede descubrir, para su sorpresa, que ya no llora más. Incluso usted puede experimentar una sensación de alivio seguida por otra de culpa. Usted ha pasado por una experiencia angustiante, y probablemente está alejando al dolor por un tiempo.

Con el tiempo su dolor disminuirá. Usted no ha olvidado a su ser querido, pero su relación ha cambiado. Ya no puede disfrutar más de su presencia física, pero continuará siendo una parte de su vida. Sus recuerdos y sus sentimientos vivirán por siempre.