La muerte de un cónyuge suele suponer el derrumbe de sueños, planes de futuro y la propia identidad. Perder a un compañero, amigo, proveedor, pareja o a cualquier persona que desempeñara un papel importante en tu vida puede ser profundamente doloroso y perturbador. A veces resulta difícil lidiar con la historia, los secretos compartidos, las esperanzas, las dificultades y todos los demás sentimientos que acompañan a la pérdida de un cónyuge. Las relaciones son complejas, y esta es una de las más íntimas. Por ello, una avalancha de emociones puede resultar abrumadora. Tu duelo puede centrarse en la persona fallecida, pero también incluir preocupaciones por tus hijos, tus finanzas, tus amigos, tu hogar y mucho más. Todas estas variables influirán en tu duelo y en el tipo de apoyo que necesitas. Dado que la pérdida de un cónyuge suele abarcar todas estas variables, es fundamental que pidas ayuda. Cuando y donde puedas, permite que otras personas alivien tu carga.
Aquí hay algunas cosas a tener en cuenta:
- Designa a una persona de contacto : permítele que te ayude a atender llamadas, identificar y delegar tareas a personas de confianza, velar por tu higiene y ayudarte con las tareas del hogar o el cuidado de los niños. Un amigo o familiar de confianza puede ayudarte a sobrellevar este gran impacto en tu rutina y vida diaria. También puede ser tu voz cuando te cueste encontrarla en un día difícil.
- Busca apoyo : no solo no tienes que afrontarlo solo, sino que un buen amigo puede crear el espacio que probablemente necesites para procesar tu duelo, compartir historias, expresar tus sentimientos y ayudarte a recuperarte. Si puedes contar con el apoyo de varios amigos, mejor, pero lamentablemente, a muchas personas les incomoda el duelo. Quienes mejor te escuchen y te brinden el mejor apoyo podrían ser personas que menos esperas, así que ábrete a ellas.
- Prepárense para lo peor: lamentablemente, el fallecimiento de un cónyuge conlleva muchísimos trámites. Suele ser engorroso, lento y doloroso. Prepárense. Además, pidan ayuda a la persona de contacto, aunque solo sea para coordinar a los abogados, asesores financieros, etc.
- Hacer ejercicio es beneficioso, ya que el duelo no es solo una emoción. Viene acompañado de fatiga y otros malestares. Si puedes, el ejercicio es una estrategia saludable para afrontarlo.
- Minimiza las decisiones importantes : el duelo es una experiencia intensa. En la medida de lo posible, evita tomar decisiones cruciales de las que puedas arrepentirte después o que trastornen drásticamente tu vida. La estabilidad puede ser muy útil hasta que encuentres tu nuevo rumbo. Por supuesto, la muerte de tu cónyuge puede obligarte a vender tu casa o a tomar decisiones que preferirías no tomar. Apóyate en un amigo comprensivo que te guíe y te acompañe en estas decisiones.